El PP embiste de nuevo contra la reputación de España en el Parlamento Europeo

  • Tribuna de Prensa
  • 22 de Marzo de 2024
El PP embiste de nuevo contra la reputación de España en el Parlamento Europeo

En cada pleno del Parlamento Europeo (PE) en su sede de Estrasburgo, figura en el Orden del Día un "debate monográfico" (Topical Debate). Por rotación, corresponde a cada uno de los ocho Grupos parlamentarios del PE decidir —ergo imponer, conforme a sus prioridades— el objeto específico de ese debate plenario, con participación del Consejo (Gobiernos de los Estados miembros/EEMM, representados por su Presidencia semestral) y de la Comisión Europea.

En el pleno de marzo de este año 2024, (cercanas ya las elecciones europeas de junio), y agolpándose ya tantas prioridades importantes (desde Salvamento & Rescate de migrantes en el mar hasta la Ley europea contra el Abuso Sexual de Menores en la Red), el Grupo Popular europeo, de la mano del PP español, decidió que tal debate se centrase en criticar a España —contra su Gobierno, dicen— por la corrupción y la amnistía ("corrupción política", la llaman.

De modo que, una vez más, el PE hubo de asistir a una enésima ofensiva contra España, cargada de ruido y furia desde la cacofonía de las tres derechas españolas (PP, Cs y Vox, cada una en su respectivo Grupo del PE). Ninguna novedad. ¡Sí, ya lo sabemos!: Las tres derechas españolas se oponen a la Ley Orgánica de Amnistía y a su tramitación, impulsada no por el Gobierno progresista minoritario que preside Pedro Sánchez sino por la mayoría absoluta del Congreso de los Diputados, con el apoyo de —nada menos— ocho Grupos parlamentarios; todos menos el PP y la extrema derecha. Y sabemos, cómo no, que se oponen al Gobierno cuya política ha reducido a mínimos históricos el porcentaje de apoyo al independentismo que alcanzó con el Gobierno del PP un máximo sin precedentes —y dos consultas ilegales con declaración de independencia—, no en coincidencia temporal sino en relación de causa/efecto.

Roza, sin embargo, el descaro y la desfachatez que hayan traído al PE un debate sobre corrupción quienes tienen en sus filas cuatro exministros del PP actualmente en el banquillo de la Justicia Penal (por no hablar de los que ya han sido condenados y encarcelados, incluido su gerente durante más de 20 años). Y que lo haga el día en que se revela una acción penal por fraude y delito fiscal contra un comisionista en un caso en el que la Presidenta de la Comunidad de Madrid no puede explicar el origen de un Masseratti en su garaje. ¿Dónde lo hemos visto antes?

En su galope de Gish, las tres derechas españolas volvieron a verter en el PE; desenfrenadamente, falsedades y enormidades tan cansinas como estrambóticamente lesivas para la imagen de España ante la UE. La pregunta que emplaza al PP ante su espejo es, sin más, ineludible ¿Cuál es su propuesta alternativa? ¿Alguien conoce qué haría el PP para reparar el destrozo causado por los sucesos de octubre de 2017, bajo Gobierno del PP tras su estrategia abrasiva contra el Estatut y su campaña anticatalana que, por cierto, le redujo a la insignificancia en Cataluña tras ser ya irrelevantes en Euskadi? 

¿Acaso no les importa tanto la unidad de España y la permanencia de Cataluña? ¿Qué harían para preservarla si volviesen al Gobierno? ¿Alguien cree que ayudará a fomentar la convivencia aplicar su programa máximo -“¡Puigdemont, a prisión, y con él los cientos de personas, funcionarios/as y trabajadores/as, procesados por aquellos hechos! ¡Todos condenados, a la cárcel, y sus familias arruinadas por la responsabilidad civil!”-¿¿Qué haría el PP si el malestar, la desafección y los desórdenes públicos volviesen a desatarse, y si el independentismo escalase de nuevo en las encuestas?

No hace falta ser muy sagaz para responder con contundencia a estas preguntas: ¡No tienen ningún plan, ninguna propuesta siquiera para la convivencia! Porque no les importa ni la unidad de España ni su capacidad de integrar en la Constitución su diversidad y pluralismo, con Cataluña y su ciudadanía dentro de un marco común y un futuro compartido. Sólo les obsesiona recuperar el Gobierno, que consideran su finca, sin reparar en su daño a la imagen y reputación de nuestro país en el PE y en la UE.

Sucede que, tras tantos embates, el PP ni entiende ni acepta España como realmente es, que no es lo que les gustaría, ni lo que me gustaría a mí, sino un país más complejo, plural, diverso y difícil del que la derecha abarca, incluso —o especialmente— cuando brama en comandita con la extrema derecha. Por eso les rechaza, con su estrategia de rabia y furia, la mayoría absoluta que democráticamente representa la soberanía popular en el Congreso de los Diputados: ¡porque es la representación de esa España con cuyo nombre se llenan la boca, pero cuya realidad tanto les enfurece!

Pubicado en Huffington Post

 
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